La ciudad de Buenos Aires, muchas veces destacada como la “ciudad más europea de América” y conocida por su aspiracionalidad, enfrenta profundas contradicciones sociales que afectan a sus residentes más vulnerables. A pesar de su imagen de modernidad y desarrollo, la capital argentina está plagada de problemas estructurales: altos índices de personas en situación de calle, déficit en infraestructura básica en las barriadas populares, y una creciente separación entre sus ciudadanos y aquellos provenientes del conurbano bonaerense.
En este contexto, los comedores comunitarios se han convertido en un pilar esencial para muchos vecinos. Sin embargo, el reciente cierre del comedor comunitario Siete Esquinas en el barrio de Mataderos resalta las tensiones entre las políticas gubernamentales y las necesidades de la comunidad. Cecilia Rojas, responsable del comedor, explica la situación crítica: “Es un comedor bajo programa… El alimento que nosotros recibimos para cocinarlo lo manda el gobierno de la ciudad. Eso significa que nosotros recibimos 145 raciones, pero la cantidad de gente que asiste a nuestro comedor es muchísima más. Estamos alrededor de 200 personas.”
El cierre del comedor no sólo priva de alimento a cientos de personas, sino que desestima el esfuerzo de quienes trabajan incansablemente en él, sin ninguna remuneración. “Nosotros hemos trabajado gratuitamente siempre. No existe un comedor que se le pague un salario a ninguna cocinera,” afirma Rojas, destacando el compromiso de las voluntarias que dedican largas jornadas para atender a la comunidad.
El conflicto con el gobierno de la ciudad se intensifica con la imposición de un sistema de control que resulta poco práctico y oneroso para quienes ya dan tanto de sí. Rojas señala: “Inventaron una aplicación, la cual ellos pagaron muy caro… un listado que previamente ya hemos mandado, y encontrarlo. Eso no se puede hacer en el momento que uno sirve la comida porque atrasa.” La adaptación a esta burocracia no sólo consume tiempo valioso, sino que es prácticamente inviable para las voluntarias que deben buscar otras fuentes de ingreso para subsistir.
En lugar de prestar apoyo para dicha tarea, el gobierno optó por cerrar el comedor. Esto dejó súbitamente a casi 200 personas sin acceso a sus comidas diarias en Siete Esquinas: “Dejaron a 200 personas sin comida por no poner… una persona una hora o dos por día para que haga ese trabajo,” asevera Rojas, lamentando la falta de empatía de las autoridades.
Más allá del comedor, Siete Esquinas ofrece una variedad de programas que han respaldado el crecimiento personal y colectivo de la comunidad. “Tenemos otras actividades que están abiertas a los vecinos… lo que nosotros llamamos la escuelita. Nosotros trabajamos con Adultos 2000… y tenemos más de 25 egresados ya con su título de secundario.” Además, una radio comunitaria y talleres de carpintería se realizan para enriquecer la vida de los vecinos.
El cierre del comedor Siete Esquinas refleja una problemática mayor que no se restringe solo a Mataderos. “Ayer, al mediodía, cuando se estaban preparando ya los alimentos, en un comedor que está en el barrio Constitución, fueron allanados y desalojados.” Este tipo de acciones por parte del gobierno ponen en evidencia un patrón de desapego y falta de solidaridad con los sectores más necesitados.
La comunidad de Mataderos se ha unido en solidaridad para hacer frente a este desafío, llevando donaciones que, aunque escasas, intentan mitigar el impacto del cierre. “Tenemos muchos fideos, tenemos mucho arroz, tenemos aceite, pero nos está faltando lo principal que son cebollas, zanahorias y alitas de pollo,” detalla Rojas, mostrando que la solidaridad vecinal aún sostiene el espíritu combativo del comedor.
Cecilia Rojas y su equipo luchan por revertir esta medida gubernamental, esperando una pronta reevaluación para reabrir sus puertas y continuar con su labor indispensable de apoyo comunitario. Con la incertidumbre económica que atraviesa el país, nunca ha sido más crucial el papel de estos comedores que no sólo ofrecen alimento, sino una red de apoyo y desarrollo integral a quienes más lo necesitan.