Actividades en el Museo de Ciencias Naturales

Actividades en el Museo de Ciencias Naturales

La obra “Noa, Nú y La Ballena”, creada y dirigida por Silvina Grinberg, se presenta en un escenario inigualable: el Museo de Ciencias Naturales en el Parque Centenario. Esta producción única combina diversos lenguajes como el teatro, la danza, la música, y también incorpora elementos de la ciencia, más específicamente la biología, ofreciendo una experiencia enriquecedora para toda la familia.

Grinberg, que también es docente de la Universidad Nacional de las Artes y del Taller de Teatro General San Martín, explica que “NOA, NU y LA BALLENA es una obra que dialoga con el mundo de la naturaleza, el mundo del conocimiento, como el mundo, bueno, en este caso del canto de las ballenas”. Ella destaca el desafío de crear desde una perspectiva que favorezca el entendimiento del conocimiento desde una corporalidad y sensibilidad renovadas.

El espectáculo se estructura como un programa de radio. “Nos interesaba ese mundo de poder escuchar y también, de alguna manera, poder escucharnos”, afirma Grinberg. La historia sigue a dos jóvenes protagonistas, Noa y Nu, que emprenden un periplo radiodifusor con el objetivo altruista de ayudar a las ballenas afectadas por la contaminación acústica en los océanos.

En el transcurso de esta travesía, que es transmitida a través de su programa de radio itinerante, Noa y Nu se aventuran hasta el mar, enfrentándose a desafíos y descubriendo el diverso mundo natural que los rodea. “Lo interesante es cómo todo este camino los va relacionando con diferentes aventuras o diferentes conocimientos animales, aves, y sobre todo cómo se relacionan en un sentido de la amistad, de ser valientes, de ser curiosos”, señala Grinberg.

Esta obra única también busca pertenecer a un ecosistema creativo sin jerarquías, en palabras de su creadora. “Me interesaba mucho cómo transpolarlo, sobre todo a los sistemas de procesos creativos”, comenta acerca de su enfoque en el arte ecosistémico. “No existe algo más importante que otra cosa”.

Grinberg menciona que la obra se gestó durante la pandemia, motivada por su interés en vincularse con biólogos y explorar el terreno compartido entre el arte y la ciencia. Esta exploración resultó ser el caldo de cultivo ideal para el surgimiento de “Noa, Nú y La Ballena”.

La obra ha tenido presentaciones previas en lugares como el Teatro El Cubo y el Teatro Roma de Avellaneda, siendo el Museo de Ciencias Naturales una adición reciente que, según Grinberg, es un “match hermoso”. “Nos vinieron a ver desde el museo porque querían explorar esa posibilidad de hacer una propuesta escénica”, explica la directora.

Grinberg sostiene que la danza y la corporalidad son fundamentales para la obra, la cual “construye desde el juego del cuerpo, y un cuerpo entendido que también puede contar historias, puede bailar”. A lo largo de la obra, los niños y toda la audiencia se ven transportados a través de distintos espacios y paisajes que son hábilmente recreados en el escenario.

Las funciones están programadas para los días 24, 25 y 26, destacando que la presentación del 23 ya está con entradas agotadas. Las funciones tienen lugar a las 16:00 horas y el costo de la entrada es accesible, garantizando el acceso a la obra y a la visita al museo. Las entradas pueden adquirirse a través de la plataforma tuentrada.com.

El rango etario recomendado para la obra es desde los 5 hasta los 100 años, aunque Grinberg aclara que incluso los niños más pequeños, de 3 años, pueden disfrutar profundamente de la experiencia, “dependiendo del niño”.

Con una duración de 45 minutos, “Noa, Nú y La Ballena” no solo ofrece una mirada lúdica y creativa sobre la relación entre los humanos y el espacio natural, sino que se convierte en una invitación a redescubrir el mundo que nos rodea desde una perspectiva más sensorial y consciente. Como bien remarca Grinberg, esta conexión “con espacios de mayor conexión con la naturaleza” resulta ser inherente y necesaria para todos.

Las personas que asistan se encuentran con una experiencia doblemente enriquecedora: disfrutar de la innovadora obra y recorrer el Museo de Ciencias Naturales en un entorno emblemático como lo es el Parque Centenario. Esta oportunidad convierte la visita en un evento perfecto para familias y amantes de la ciencia y el arte por igual, reafirmando el esplendor que estos proyectos colaborativos pueden alcanzar.