Crisis y Resistencia en el Sistema de Salud de Osplad

La situación laboral en Osplad, la obra social manejada por sindicatos docentes, destaca como un ejemplo de la creciente crisis en el sistema de salud. “Nosotros hablamos ya hasta el cansancio de que padecemos una emergencia salarial, que es tan continua, pero no la queremos normalizar, naturalizar, porque justamente no es normal ni es natural, es construida”, menciona Alejandro Bassignani, Secretario General de CITOSPLAD, al describir una saga de recortes y caídas salariales que datan desde 2018.

El deterioro económico parece interminable. “Ya llevamos 7 años de caída salarial, que parecería que nunca es el punto final, pero siempre se puede estar peor”. Según datos, empleados con más de 20 años de antigüedad perciben hoy unos 350 mil pesos, mientras que aquellos en roles de enfermería, laboratorio y hemoterapia, apenas llegan a 450 mil. “No, la verdad es que un médico gana 650 mil pesos. No, no, es tremendo”. La emergencia no solo es económica, sino también estructural.

La crisis se ha manifestado en un “vaciamiento laboral”, con una significativa diáspora post-pandemia. “El vaciamiento planificado de trabajadores… es entre comillas no traumático, o sea, no es que hay despidos masivos ni ajustes salvajes, es por goteo”. Esto se ha traducido en la fuga de profesionales quienes optan por mejores salarios en otros ámbitos. “Un enfermero que afuera gana un millón de pesos, ¿por qué se va a quedar en hospital?”.

Por otro lado, Bassignani destaca las desigualdades dentro de la estructura de Osplad, donde “la patronal tiene una política de sueldos diferenciales, vía fuera de convenio, algunos personajes que integran el esquema jerárquico”. Esta estructura, lejos de empezar a ajustarse en proporcionalidad a la crisis, mantuvo el número de representantes en el Consejo de Administración a pesar de la disminución drástica de afiliados.

La solicitud de transparencia financiera ha sido uno de los pilares de la resistencia sindical. “Hemos requerido… la información correspondiente, porque como Ospla habla de crisis permanente, bueno, queremos saber si es así”. Hasta el momento, la información detallada no ha sido proporcionada, lo que otorga a los empleados más razones para sospechar de una crisis ficticia orientada a recortar costos solo de la base trabajadora.

En un entorno general de ajuste por parte del gobierno nacional al sector salud, la situación es calificada como “un contexto muy, muy sombrío”. A pesar de la adversidad, los trabajadores encuentran inspiración y motivación en casos como el del Hospital Garrahan, que demostró que la lucha y la organización pueden revertir decisiones aparentemente inamovibles.

Una añoranza a tiempos de mejora pos-2003 y un temor a regresar a políticas flexibilizadoras del pasado como las de 1998, cuando se segregaron derechos entre nuevos y antiguos trabajadores, marcan la narrativa de esta lucha laboral. “Por eso hay que organizarnos y hay que resistir, es que este clima adverso a la clase de trabajadores se siga potenciando”.

La voz de Bassignani resuena con resiliencia: “El Garrahan ha venido como un bálsamo en este desierto que tenemos por delante”. Con la certeza de que la única opción viable es seguir luchando, los micrófonos seguirán amplificando estas demandas en busca de dignidad y mejores condiciones para todos los trabajadores de Osplad y del sistema de salud en general.